Tomar un café

Dicen que hay dos tipos de personas: los que toman café y los que no. Temprano por la mañana, después de comer o a media tarde, este delicioso néctar oscuro está muy presente en nuestra vida diaria y su mágico aroma penetra hasta los rincones más ocultos. Los que somos muy cafeteros tenemos una relación de amor y odio con esta mágica bebida, de la que consumimos hasta más de lo que el organismo quizá debería.

Pero no nos importa. Está más que demostrado que la cafeína es un estimulante que logra alejar el cansancio, el bloqueo mental y hasta el aburrimiento, que gracias a esa dosis de energías que solo el café sabe inyectar a nuestro cuerpo, después del primer sorbo le echamos ganas a las tareas por más difíciles o aburridas que sean. Como dijo alguien, la vida comienza después de un café.

Hay pocas cosas más españolas que tomar un café. Y no es nada fácil pedir uno porque lo tomamos de muchas maneras: solo, con leche, cortado, americano. Especies autóctonas como el café bombón, sombra o carajillo. Importados como el flat white o el capuchino. Y variedades camufladas como el mocha o el vainilla latte que podríamos catalogar como batidos de leche aunque aparezcan sin pudor en una carta de cafés.

En taza, vaso de cristal o de papel para llevar, un buen café tendrá un efecto vivificante en nuestro rostro. Dibuja una expresión de paz y complacencia. Basta entrar en una cafetería a cualquier hora del día y observar a quienes saborean ese café recién hecho alrededor de una mesa con amigos o familiares, o en reconfortante soledad. Porque lo más cafeteros convertimos la rutina diaria de ir a por un café en un acontecimiento necesario e innegociable. Yo, y mi yo, y mi café.

Sobre el consumo de café, tipos, propiedades, beneficios y diversas recetas para una idónea preparación, ampliaremos en próximos artículos. A diferencia de otras webs dirigidas a un público profesional que trabaja con máquinas de expreso industriales, aquí nos dedicaremos a mostrar métodos manuales con el objetivo de entender mejor los matices y aromas del café, así como las distintas posibilidades que existen en su preparación. Así que… si eres adicto a este fantástico néctar y te has aburrido de apretar el botón de la Nespresso, te invito a que visites Rarabaya con frecuencia.

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Markus

Equipo Rarabaya

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